Iridología: Todo lo que necesitas saber y más

La iridología en realidad, lo que nos atrae, admira e intriga de los ojos es el iris, el disco coloreado, trigo propio de la personalidad de cada individuo.

 

Pero los ojos no solamente son un elemento estético del rostro, ellos se reflejan los sufrimientos y las enfermedades, ya través de ellos es posible establecer el diagnóstico de las enfermedades presentes, manifiestas o no, chica del individuo.

 

En el mapa del iris que se reproduce en el dibujo se muestran sólo algunas de las zonas vinculadas a distintas partes del cuerpo. El iris izquierdo corresponde a la parte izquierda del cuerpo y el iris derecho al lado derecho. El iris es casi una fotografía del estado de salud actual del organismo y de las enfermedades pasadas.

 

La ciencia que estudia el iris con los fines descritos es la iridología. Pero además el iris muestra la predisposición heredada hacia la salud y la enfermedad, y la condición psicológica del individuo.

 

Breve historia de la iridología

 

El estudio del iris con fines diagnósticos parece tener sus orígenes en Oriente Medio, los sacerdotes, al mismo tiempo astrónomos y médicos, en el ojo el reflejo de la esfera celeste, y realizaban interpretaciones acerca de la influencia de los astros en las personas a través del estudio del iris.

 

Este estudio paso a Egipto, y de allí a Grecia, donde ya se encuentran referencias a la iridología en las enseñanzas de Hipócrates, el padre de la medicina occidental.

 

Durante el Renacimiento, se encuentran referencias más o menos veladas en algunas pinturas de El Bosco. En los siglos posteriores aparecen en europa diversos textos que describen esta ciencia.

 

El referente fundamental de la iridología moderna es el médico húngaro Von Peczely (1826-1911), se publicó en 1873 el primer tratado sistemático de iridología, tras haber iniciado las observaciones o raíz de un acontecimiento fortuito ocurrido en su infancia, el cual marcó su vocación y el desarrollo posterior de su carrera.

 

Desde la publicación del libro de Von Peczely, la iridología se difunde amplia y rápidamente por toda Europa, especialmente por el este, centro y norte, y aparecen numerosos trabajos y publicaciones.

 

Los avances en el estudio del iris y de sus aplicaciones diagnosticas han continuado hasta la actualidad, apareciendo conexiones e interrelaciones con otras disciplinas de las ciencias médicas, lo que ha permitido superar en cierta medida la división y confrontación entre medicina tradicional y medicinas alternativas.

 

Anatomía del ojo

 

El ojo es una esfera hueca constituida por diversas capas de células y en cuyo interior se encuentra un líquido transparente que le presta consistencia denominado humor vítreo.

 

La misión del ojo es transformar los estímulos lumínicos que le llegan del exterior en estímulos eléctricos, que se transmiten por el nervio óptico hasta una parte del cerebro, la corteza occipital, dónde son transformadas en imágenes.

 

La transformación de los estímulos luminosos en estímulos eléctricos es llevada a cabo por la retina, la capa más interna de las paredes del globo ocular.

 

Las otras capas le prestan soporte le suministran los nutrientes a través de la sangre.

 

Corte anteroposterior del ojo, dónde se muestran sus distintos elementos anatómicos. El iris es la membrana de color, en forma de diafragma fotográfico que delimita el espacio pupilar y está situado entre la córnea y el cristalino.

 

El ojo precisa para poder ejercer estas funciones, al igual que las cámaras fotográficas, una lente que enfoca y los rayos de luz sobre la retina con la máxima nitidez: El cristalino, una masa gelatinosa situada en la parte anterior del ojo, capaz de alterar su curvatura y grosor para permitir un enfoque ajustado.

 

También como las cámaras fotográficas, el ojo preciso ajustar la cantidad de luz que le llega mediante un sistema que se abra y se cierre, es decir, un diafragma, que en este caso se corresponde con el iris, el cual abre y cierra la pupila: A mayor cantidad de luz en el ambiente, menor diámetro de la pupila.

 

Para poder cerrarse y abrirse según la cantidad de luz que llegue al ojo, el iris posee dos sistemas musculares: El esfínter pupilar, que contrae la pupila, y el músculo dilatador de la pupila, que la ensancha. Ambos están gobernados por el sistema nervioso simpático, que transmite órdenes automáticamente.

 

Además de los músculos, el iris posee una trama a la que llegan los vasos sanguíneos propios, y en la que se incluyen las células pigmentadas que le proporcionan su característico color, denominadas cromatóforos.

 

Es azul en los recién nacidos, puesto que sus cromatóforos todavía no han empezado a producir pigmento, y adquiere su tonalidad definitiva hacia los 2 años, aunque varía imperceptiblemente a lo largo de la vida.

 

Fundamentos de la iridología

 

Es precisamente el estudio del pigmento del iris la esencia de la iridología: Del color se deduce su origen; de su forma, el diagnóstico, y de su posición, el órgano que presenta alteraciones.

 

El iris puede presentar tres coloraciones básicas:

 

  • Clara, azulada, o linfática.
  • Cura, marrón o hematógena.
  • Mixta, con mezcla de las anteriores.

 

Cada una de ellas muestra una predisposición a padecer determinadas enfermedades relacionadas con la linfa, con la sangre o con ambas, respectivamente, así como unos rasgos de carácter peculiares en el individuo según la coloración que presente.

 

La disposición de las fibras que forman el iris, su uniformidad y su trayectoria permiten determinar el índice de vitalidad del organismo, que se clasifica en 6 grados, siendo el primero el de vitalidad máxima, y el sexto, el mínimo, el que presenta más alteraciones.

 

En esta fotografía, pueden observarse en el iris unas manchas tóxicas psóricas, indicativas de una sobrecarga artrítica.

 

En el primer grado, las fibras son uniformes, rectilineas, mientras que en el sexto se ha perdido la uniformidad y la linealidad, apareciendo lagunas, coloraciones anormales y depósitos de pigmentos.

 

La sintomatología iridológica

 

La iridología nació a partir de un observación de Von Peczely durante su infancia: Al tratar de capturar un búho, le rompió accidentalmente una pata; al día siguiente, había aparecido una línea negra que atravesaba el iris del animal.

 

Posteriormente, diversos autores relacionaron los distintos órganos y partes del cuerpo con alteraciones específicas, situadas en posiciones concretas del iris.

 

La correlación entre los órganos y el iris se efectúa a través de su irrigación sanguínea y del sistema nervioso vegetativo.

 

Cualquier alteración orgánica tiene su traducción en el sector correspondiente del iris en el que se refleja el órgano enfermo.

 

Si la alteración es aguda y reciente, aparecen señales blancas, mientras que en enfermedades crónicas, de larga evolución, aparecen manchas oscuras.

 

Se ha descrito diversos colores de las manchas, con distintos significados patológicos, elaborándose tablas cromáticas que facilitan el diagnóstico de las empleadas actuales y la predisposición que tiene el individuo a padecer otras en el futuro.

 

Por último, se investiga la forma de las alteraciones y su situación específica en el iris: Cerca o lejos de la pupila, en la propia forma de la pupila, etc.

 

Todas las alteraciones recogida se sitúan sobre un croquis del iris en el que se han marcado una serie de líneas que dividen su circunferencia en sectores, zonas, etc.

 

El diagnóstico se realiza comparando este esquema con los atlas que recogen y sistematizan las observaciones realizadas desde Peczely hasta ahora.

 

Para terminar, cabe remarcar que la iridología es una técnica de diagnóstico, que no aporta ninguna terapéutica, pero que suele tener fuertes relaciones con la terapia homeopática, ya que numerosos heridos logos son a la vez homeopatas.

 

Video sobre la Iridología

 

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